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jueves 15 de abril de 2010

¿Y porqué no?


Por J.Frisas.


A raíz de lo acontecido en la tarde del miércoles 31 de marzo de 2010, en la Mezquita-Catedral de Córdoba, en la que varios turistas austriacos se enfrentaron a los guardias de seguridad, al intentar estos, evitar sus rezos por el rito musulmán en el recinto. Las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía (CCP), han manifestado que reprueban la actitud agresiva de los turistas austriacos, aunque creen que los numerosos templos e iglesias de nuestros pueblos y ciudades, deberían servir de centro de oración para todos los judíos, cristianos y musulmanes, pues todos creen en el mismo Dios, aunque este sea invocado bajo diversos nombres, a fin de lograr una mayor convergencia y entendimiento entre las religiones.
Creen además que esto debe aplicarse especialmente a la Mezquita – Catedral de Córdoba y otros lugares de tradición judía y musulmana que, a través de los siglos, el pueblo español ha conservado como joyas arquitectónicas y son hoy patrimonio cultural – religioso común nuestro y de la humanidad.
Después de leer otro articulo referido a la participación de las personas en una sociedad multicultural, en el que señalaba que en nuestras sociedades occidentales y concretamente en la española, no se ha definido ningún modelo de convivencia que promueva una sociedad diversa desde la integración, participación, incorporación, acomodación, etc., de las minorías inmigradas. Centrándose básicamente la política a los flujos migratorios.
Se hace necesario atender desde la política a las necesidades sociales, a fin de llegar a la socialización de las políticas públicas.
A partir de estas premisas, planteaba: ¿De que idea de participación partimos?, ¿Qué principios, orientación, componentes planteamos?
Finalmente sugería llegar a la participación como incremento de las capacidades. Es decir complementar y mejorar la sociedad sumando capacidades que nos dirijan a un proyecto común.

Respecto al hilo que iniciaba este artículo, y partiendo de la realidad actual al respecto. Creo que perfectamente podríamos aprovechar la idea planteada como un punto de partida.
Me parece muy razonable, intentar abrir un debate entre los agentes apropiados, al objeto de concluir  que, estos emblemáticos espacios como son, la Mezquita – Catedral de Córdoba, puedan llegar a ser utilizados para el culto de las distintas confesiones, otorgándoles una dimensión más universal, según se resuelva tras las oportunas conversaciones, de las partes acreditadas para ello.
Pienso que sería un paso importante para la normal convivencia entre religiones y de percepción social en general.
No es adecuado condicionar la convivencia, a través de interiorizar sensaciones como, perder o ganar, puesto que con la mejora de la convivencia ganamos todos. Debemos dirigir los cambios de modelo social, partiendo de cambios en las condiciones que favorezcan la convivencia mutua.
Estas adaptaciones, concesiones o como queramos definirlas, están sujetas a una clamorosa lógica. ¿Que tiene de malo compartir según se acuerde, el uso de unos espacios tan emblemáticos desde su aspecto arquitectónico como histórico, facilitando algo tan valorado por las personas creyentes como la oración?.
Otra cosa es el uso generalizado de templos e iglesias, pues el camino a la normal convivencia es largo y lleno de retos y en mi opinión, sería precipitado y contraproducente plantearnos actualmente tal cosa.
Hay muchas cosas que hay que hacer y entre ellas, aceptar cuanto antes que hay que dialogar para llegar a comprendernos y poder entendernos.