Por J.Frisas
En muchos lugares tanto los recién llegados como los nativos, han hecho un gran esfuerzo por lograr un importante grado de convivencia, del cual unos y otros debemos felicitarnos. Así como también mucha gente de ambas condiciones ha trabajado en pro de la convivencia desde distintas asociaciones. Durante todo este tiempo que han hecho nuestros representantes, pues muy posiblemente marcarse objetivos muy distintos, que en poco o nada nos han ayudado en esta difícil tarea de convivir.
¿Y ahora qué?.
26 de febrero de 2009 en Luces y sombras (y VII)
A raíz de los acontecimientos políticos de Vic. Ya comente en mi anterior Post que, “las cartas estaban sobre la mesa”.
A partir de entonces, la cuestión de la inmigración, esta siendo presentada ante la opinión pública mediante documentos informativos y debates.
Como no puede ser de otra forma la ciudadanía opina y los medios presentan su trabajo, con los que pretenden que la sociedad tome conciencia de la realidad.
Este artículo, esta en el apartado, “Mi diario de opinión”, y así se debe tomar, como una opinión personal de una persona más de la calle, que a diferencia de otras muchas, sí, convive con personas de distintos orígenes y culturas. Con ello, quiero decir, que esta, está formada por los mensajes que recibo de la pluralidad de medios de comunicación y de percepciones personales en mi día a día.
Respecto al tema de la inmigración, pienso que, este debe ser tratado con sensibilidad, pero sin hipocresía, pues el momento actual no deja espacio, para falsos contenidos de tolerancia y solidaridad. No es lo que la sociedad se puede permitir, y por ello nuestros políticos no pueden continuar aplicando una actitud de irresponsabilidad ante esta situación.
Es obvio que los medios pueden transmitir una imagen distorsionada al respecto de la inmigración, produciendo en consecuencia una valoración positiva o negativa, en función de los intereses deseados. Pues la inmigración, efectivamente, tiene ambas vertientes, como tantas otras situaciones sociales.
Al margen de ello, las personas que como ya mencione en el anterior Post, coexisten en barrios multiculturales. Pues antes que calificar al conjunto de la sociedad como multicultural, hemos de concluir que lo multicultural son los barrios. No así, las atalayas, donde el poder adquisitivo, no permite esa transformación multicultural. Como digo esas personas, tanto autóctonas como inmigrantes, son las que pueden opinar con criterio, acerca de las soluciones a sus dificultades diarias, y con ello aportar verdaderas pautas de resolución de conflicto.
Dicho todo esto, después de días de ver debates y monográficos al respecto. Voy a exponer mi percepción, como consecuencia de tener "las cartas sobre la mesa".
Al parecer mayoritariamente, el colectivo que representa el centro de atención y por ello, "Inmigración es igual a problemas", es el colectivo Marroquí, ampliándolo más, el musulmán.
Evidentemente quien “conviva” con personas de todo tipo de orígenes y al margen de otras consideraciones como: cultura, religión, etc. Obviamente estará de acuerdo en esta afirmación.
Remarcar que, hasta hace poco tiempo, cualquier crítica hacia la dificultad de convivencia, actitudes, etc, planteadas hacia este colectivo, inmediatamente se calificaban erróneamente de xenófobas, en el mejor de los casos.
Abiertamente se atribuye a este colectivo:
- No respetan nuestras leyes.
- Abuso de ayudas sociales.
- Nula voluntad de integración.
Esta percepción, tiene unas consecuencias directas:
- Ser mal vistos socialmente, con lo que se concluye en calificar que, nuestra sociedad tiene prejuicios focalizados mayoritariamente en este colectivo.
- Durante todos estos años, con este colectivo en general, no se ha logrado llegar a una verdadera Convivencia sino a una obligatoria coexistencia.
La realidad es que compartirán estos puntos de vista, tanto aquellas persona que les mueve un claro sentimiento xenófobo, como, lamentablemente también, las buenas personas que viven en estos barrios y padecen sus inconvenientes.
Ahora bien, del proceso de todos estos años, hasta la situación actual, no solo podemos hacer esta lectura. Pues también ha habido excepciones de personas integrantes de estos colectivos, que han tenido la voluntad de entender nuestro modelo social, compartiéndolo, sin abandonar por ello su cultura, religión y tradiciones. Y además se han esforzado por ayudar a sus “paisanos” a entendernos, intentando facilitar con ello la convivencia diaria con los ciudadanos autóctonos.
Al igual que, ciudadanos autóctonos han colaborado de igual forma en hacer presente la existencia de esa realidad. Facilitando de forma importante la convivencia de unos y otros.
Otra realidad que no debemos menospreciar es, que debido a su importante carga cultural-religiosa, y los peligros que para ella supone nuestra moderna sociedad. Tienden a cerrar sus círculos sociales, con lo cual se hace muy difícil conseguir una autentica convivencia, mas aún, si las administraciones competentes a nivel político no se ponen a ello de forma eficiente y práctica.
Por todo ello, no es responsable, tratar el tema de la inmigración marroquí o musulmana, sin dedicar un importante espacio de tiempo, en apoyar la voluntad, trabajo y esfuerzo de ese conjunto de personas pertenecientes también a ese colectivo, que han estado todos estos años fomentando auténticos valores de convivencia en la diferencia. Es importante mostrar esa vertiente, para reconocer y valorar su esfuerzo y apuesta por un verdadero modelo socio-multicultural verdadero.
Si nos olvidamos de ellos, reforzaremos la idea de que a los marroquíes o musulmanes, no se les acepta y son marginados se haga lo que se haga. Hemos de evitar transmitir ese mensaje, perjudicando su labor. Pues hemos de conseguir por el bien de todos, hacer de la excepción una norma.

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