Por J.Frisas
De sobras es conocida la polémica suscitada por el Ayuntamiento de Vic respecto a empadronar a los inmigrantes “irregulares”.
No voy a tratar este tema centrándome en Vic, pues creo que muchos otros son los municipios de este país que plantearían sus problemas respecto a este tema, pero vista la repercusión que ha tenido con el asunto de Vic, haber quien abre la boca públicamente.
Es obvio que hay municipios que tienen agudizados más que otros estos problemas y por ello han de debatir con más motivo acerca de este asunto. Otra cosa son los motivos reales que les mueven a ello, a los cuales no voy a entrar, pues no hemos de centrarnos en particularismos.
Sea como sea, en mi opinión el debate acerca de la inmigración, no debe cerrarse políticamente, dando desde el gobierno un golpe de autoridad, consiguiendo que en este caso Vic, retire su propuesta. La realidad que existe detrás de ella, sigue existiendo y agudizándose en estado latente y amenazando con emerger tarde o temprano.
Pienso sinceramente que el problema es consecuencia de una mala política de inmigración y del fracaso del modelo de “sociedad multicultural”. Llegada masiva de inmigrantes a nuestros barrios, donde las administraciones públicas no han velado y tutelado mediante una adecuada mediación la correcta convivencia. El multiculturalismo no debe entenderse como “Coexistencia, sino como Convivencia”, y esto no se ha logrado.
Obvio es que hay ciertos colectivos, como son los de cultura “árabe-musulmana”, hacen que esta posibilidad de convivencia sea más complicada, aunque no por ello imposible. Ello ha generado un autentico problema en muchas barrios y comunidades de vecinos, donde en época de bonanza muchos vecinos hastiados por los problemas generados en general, a nuestro entender , por estas personas con una gran importante carga cultural, que se traduce en actitudes claramente incívicas y de poco respeto hacia nosotros y nuestro entorno, pues no han sabido comprender el modelo existente, han agotado a sus vecinos, algunos de los cuales han vendido su propiedad marchándose y evitando el problema.
En estos momentos ya no es posible vender, con lo que hay que quedarse y soportar estos inconvenientes.
Guste oír este hecho o no, es la realidad que muchos españoles han vivido y otros continúan viviendo. La cuestión es que no debemos rasgarnos las vestiduras, y tomar medidas de atención, fomentando la convivencia, y mejorando estas situaciones.
Seguramente la ley dice que hay que empadronar a todos, estupendo. Pero también hay leyes en los barrios y las Comunidades de vecinos. ¿Por qué estas no se esfuerzan por hacerlas cumplir?, claro, estas pertenecen al ámbito privado, ya se apañaran con el problema. Este planteamiento es el que hace que haya fracasado el modelo multicultural. Pues lo considero una dejación irresponsable, pues un cambio de modelo de convivencia, necesita de una verdadera tutela, para proteger los derechos de las minorías, en este caso inmigrantes, pero también avalando los derechos de los autóctonos según nuestras leyes vigentes.
El cambio de modelo debía ser a largo plazo, convirtiendo como digo nuestra sociedad al multiculturalismo convivencial, no al coexistencial. Este conduce a los guetos y a la marginación, bien del inmigrante o del autóctono.
Debíamos haber conseguido mediante el modelo multicultural, dejar el origen de cada uno en una anécdota, donde predominasen únicamente las personas, sabiendo convivir con la diferencia y empatízado con sus dificultades. En este momento no nos miraríamos con recelo.
Si los políticos no toman medidas urgentes, pues en este momento a la problemática como consecuencia del fracaso del modelo multicultural, hemos de sumar las consecuencias de la crisis económica, que hace que el inmigrante sea mirado con recelo, por entender que resta puestos de trabajo y además recibe ayudas que a otros se les niegan, (sea esto criticable o no, verdadero o falso). Podemos ver más pronto que tarde, que los políticos deseen continuar conduciendo al país en una dirección y la masa social necesite otra, pues bien por estar en contacto directo con la inmigración. (No en las Atalayas desde donde estos problemas no se sufren), o bien por estar en el paro, ocasionando que ciertos partidos aprovechen este caldo de cultivo para su discurso populista y xenófobo, consiguiendo ganar la partida a los partidos moderados, simplemente por no actuar de acuerdo a lo que la sociedad desea.
Ojala, nuestros políticos sepan ver el foco del problema, buscando soluciones y no se dediquen a apagar los fuegos que vayan surgiendo, conformándose con un golpe de autoridad.
En este momento, la solución únicamente es política y les corresponde a ellos. A nosotros autóctonos e inmigrantes calma y paciencia. Pues al parecer la etapa de lo “Políticamente correcto”, se ha terminado y el debate esta en la mesa.
Al respecto de este tema, fui haciendo unos comentarios desde Diciembre de 2008. Tan solo un año, en el que ya fui planteando este problema y sus causas. Aquí os dejo los enlaces a "Luces y Sombras".
- Entre lo que dicta la cabeza y siente el corazón
- La pérdida de la inocencia
- ¿Hemos de cambiar?
- Amplia escala de grises
- ¿Qué se espera de nosotros?
- ¿Qué se espera del inmigrante?
- La crisis como excusa


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